Esta exposición es un viaje a ocho crisis humanitarias
olvidadas, narradas en lengua española por ocho grandes escritores, ellos han sido testigos
del trabajo de Médicos sin Fronteras.
Estos escritores denuncian las historias de los pueblos afectados,
retratados magistralmente por la cámara de Juan Carlos Tomasi como recuerdo de
los que no tienen consuelo y dan testimonio de los mayores horrores de la
humanidad. Gracias al Instituto Cervantes, esta muestra se ha exhibido
anteriormente en Madrid, Atenas, Roma, Marrakech, Tetuán y Casablanca
John Carlin (Londres, 1956)
Ha trotado por el mundo como cronista para varios medios de
comunicación. De padre escocés y madre
española ha desarrollado su carrera como periodista entre dos lenguas y varias
pasiones: los conflictos, el deporte, América Latina, África. Comenzó como periodista en el Buenos Aires
Herald y ha sido corresponsal para la BBC, The Times y The Independent en México, El Salvador,
Sudáfrica y Estados Unidos. Su libro El
factor humano, publicado en 15 países, ha sido llevado al cine por Clint
Easwood en la película Invictus.
EL PUEBLO MÁS TRISTE DEL MUNDO
EN LAS FOTOS PUEDE VERSE:
Mujeres rohinga que se mueven por las apestosas aguas del mercado de pescados de Cox,s Bazar, en Bangladesh, pidiendo un poco de restos de pescado para su hijo.
Niños en la escuela de Penang en Malasia, que no podrán acabar ningún ciclo escolar oficial ya que no pueden acceder a cursos superiores.
Mohammed Zabair rezando en una pequeña mezquita de un suburbio.
Transporte de pesadas cargas, en condiciones de semiesclavitud.
Mujer que ha vendido a su hijo y vive en una pequeña choza.
Es muy normal ver a mujeres trabajando porque los hombres intentan emigrar o embarcarse en barcos de pesca tailandeses.
No existe un lugar para las abluciones. La puerta de la mezquita es un gigantesco charco.
Bangladesh y Malasia, septiembre de 2009
Esta minoría musulmana de Birmania se ve discriminada porque
son musulmanes en un país budista, porque suelen tener la piel más oscura que
la mayoría de los birmanos ( un alto diplomático birmano los calificó
recientemente en público como “marrones oscuros” y “tan feos como ogros”) y por
una compleja historia de resistencia, en la II Guerra Mundial se aliaron con
los británicos en vez de con los japoneses, de quienes eran partidarios en su
mayoría los birmanos, son unos presos sin Estado propio en el país en el que
han nacido. No pueden trasladarse de un
pueblo a otro sin permiso de las autoridades militares locales; no pueden
casarse ni tener hijos sin permiso; no tienen la potestad de resistirse cuando
les confiscan sus tierras poco a poco para dárselas a colonos budistas llegados
de las ciudades; no tienen la fuerza para resistir la obligación de trabajar la
tierra, que les han robado, sin cobrar nada a cambio, ni pueden oponerse
también a hacer todas las tareas serviles que les exigen los militares, desde
construir carreteras hasta cargar arroz, cortar hierba.. y no pueden practicar
su religión libremente.
Juan José Millás (Valencia, 1946). Excepcional reportero, articulista, novelista
y cuentista que ha conquistado terrenos en la novela y el periodismo de gran
introspección psicológica. Sus series de
Sombras o Al límite, actualmente en desarrollo, han sido publicadas en El País
Semanal. Traducido a 23 idiomas, ha
conseguido los premios de periodismo Mariano de Cavia, Francisco Cerecedo, Don
Quijote y Miguel Delibes.
Cachemira (India) septiembre 2009
En cada casa una carpeta desgastada guarda papeles de un
secuestro, una tortura, una desaparición, la locura se respira en el estado
indio de Cachemira, disputado con Pakistán desde hace 60 años, una guerra
eterna en uno de los paisajes más bellos de la Tierra.
INFIERNO EN TIERRA DE DIOSES
EN LAS FOTOS PUEDE VERSE:
En Cachemira un día la policía para a un hombre por la calle, horas antes hubo en las cercanías una manifestación. Le confundieron. Un culatazo le cambió la cara y la vida.
Padres que buscan a sus hijos desaparecidos sin dejar rastro.
El lago Dal, uno de los lugares más bellos del planeta. Un marco idílico sumido en la violencia.
Mujeres en el psiquiátrico de Srinagar donde unas pacientes del programa de salud mental de Médicos sin Fronteras dibujan sobre una mesa.
La carcasa de mi bolígrafo, fabricado en Tailandia, era
transparente. Su depósito parecía un
vaso sanguíneo, de modo que a medida que escribía con él acerca de la
existencia cotidiana de los cachemires, daba la impresión de desangrarse más
que de consumirse. Todo aquí estaba
escrito con sangre, no había una sola familia que no hubiera sido víctima,
directa o indirectamente, del conflicto.
Quien no había perdido a un hijo, a un padre o a una hermana, había
perdido a un primo, a un vecino, a un amigo.
La ceremonia, en todas las casas en las que entrábamos, era semejante:
dejábamos los zapatos en el patio, penetrábamos en la intimidad familiar, nos
sentábamos en el suelo de la cocina o de una sala, nos servían un té o un zumo
y comenzaba la relación de atrocidades.
Cada relato solía ilustrarse con documentos y fotografías. Éste era mi hijo o mi marido; aquí están las
denuncias que hemos puesto, aquí los partes médicos, aquí las facturas de cuando
viajamos a tal o cual prisión en su busca…
Laura Restrepo (Bogotá, 1950) ha labrado varias carreras en
su vida. En el periodismo, en la
Política y en la Literatura académica, como profesora en la universidad del
Rosario. Fue miembro de la comisión
negociadora de paz entre el Gobierno colombiano y el M-19, una experiencia que
narró en Historia de un entusiasmo, su primer libro. Le siguieron otras narrativas, ensayos y
cuentos para niños entre los que destacan: La isla de la pasión, Leopardo al sol, En qué momento se jodió
Medellín, Delirio, Dulce compañía, La novia oscura…
Yemen. Mayo 2009
LAS REINAS DE SABA
Vienen subiendo y son miles.
Mujeres con sus hijos. Saben que
muchas morirán por el camino o que tendrán que dejar enterrados a sus hijos. Pero la decisión está tomada y no pararán
hasta encontrar un lugar donde la vida les abra las puertas. Si te paras aquí, en la costa sur de Yemen
vas a verlas venir: El cuerno de África entero parece estar
subiendo, en pateras, por el desierto a pie, mendigando a través de las
antiguas ciudades. Me dice Habila,
somalí, comadrona graduada y querida amiga mía- que cuando escucha la palabra
refugiados no piensa en hombres. Cierra
los ojos y ve mujeres con niños.
-Habila- le pregunto-, ¿no serás tú la reina de Saba?
- What?!
EN LAS FOTOS PUEDE VERSE:
Dos prostitutas que se toman de la mano en una casa del barrio de Al-Basatín en Edén.
Aparte de sufrir la mutilación genital, las niñas en Somalia son también cosidas para no tener relaciones sexuales.
A los refugiados de Kharaz se les provee de una tienda por familia, colchones, mantas y comida. Muchos se quedan ahí durante años.
Laura Esquivel (México, 1950). Su vida cambió después del éxito de su best
seller Como agua para chocolate, que ha sido traducido a 30 idiomas. Era su primera novela. Antes había escrito guiones para la
televisión, obras de teatro para niños y dirigido el Centro de Invención
permanente, dedicado a la creatividad infantil en las artes. Entre sus obras destaca: Íntimas suculencias,
Estrellita marinera, El libro de las emociones, Tan veloz como el deseo y
Malinche.
Guatemala, noviembre 2009.
Guatemala significa “lugar de muchos árboles”, pero entre el follaje se
esconden asesinos, violadores y delincuentes.
Este país, conocido por la dulzura de sus habitantes, es refugio de
hienas. Contabiliza 15 asesinatos al día
y las violaciones se multiplican.
EL PARAÍSO DE LOS CANALLAS
EN LAS FOTOS PUEDE VERSE:
El día que cobró el salario, Juan se dejó el sueldo de una semana en el bar. Tiene tres hijos.
En el 2009 se denunciaron 2700 casos de violencia sexual y tan sólo 140 de ellos se llevaron a juicio; un porcentaje muy pequeño llegó a tener sentencia condenatoria, el móvil es muy variado: venganzas personales, delincuencia, temas pasionales, robo, etc.
En Guatemala existen dos maras tristemente famosas: la Salvatrucha y la 13, que controlan parte de la ciudad.
El contrabando de seres humanos para la comercialización del sexo, es un negocio que mueve 17.000 millones de dólares al año.
Organizaciones van y organizaciones vienen. Profetas van y profetas vienen y aún no hemos
podido evitar los ataques y los asesinatos porque creer es crear y mientras
sigamos creyendo en la violencia como manera de solucionar nuestros problemas
seguiremos creando violencia. Y la
violencia provoca miedo, y el miedo, desconexión, y la desconexión, deseo de no
pertenencia a un grupo social. Desde mi
punto de vista, el cáncer que ataca a Guatemala y a México no va a desaparecer
con leyes sino con una nueva manera de mirar la realidad que nos regrese al
concepto del Inlakesh: lo que te hago a ti me lo estoy haciendo a mí mismo
porque somos uno. Lo que quiero para mí
es lo que a ti te doy. Recuperar esa
sabia manera de concebir el mundo que los mayas tenían seguramente nos ayudaría
a vivir de manera pacífica
Leila Guerrero.
Argentina (1967). Vive en Buenos
Aires y es periodista desde 1991. Ha
publicado en diversos medios de su país y el extranjero. En 2005 publicó su primer libro: Los suicidas
del fin del mundo. La ha seguido Frutos
extraños, crónicas reunidas
Zimbabwe. Este país
ha pasado de ser un modelo de desarrollo en África a convertirse en el país de
los corazones rotos, el régimen de Mugabe y la tasa de incidencia del VIH está
dejando una tierra baldía, con gente sin nada que hacer ni que vivir.
UN PAÍS QUE SE DESANGRA
EN LAS FOTOS PUEDE VERSE:
Orfanatos que malviven de las ayudas internacionales
Arrabales donde se concentran el mayor número de niños huérfanos de toda la ciudad.
Abuelos que viven con sus nietos enfermos
Personas que no saben qué comerán mañana.
Cuando el segundo de sus hijos murió MaNgwengya, lloró mucho
pero pensó que esas cosas pasan en las vidas duras y lo enterró a pocos metros
de sus casa, bajo el monte de espinos y eucaliptos, bajo la tierra, bajo un
túmulo de piedras que los vecinos la ayudaron a acarrear. Cuando el tercero de sus hijos murió, lloró
mucho y lo enterró…. Cuando la cuarta de sus hijas murió dijo que no tenía nada
que perder porque todos los nacidos de su vientre estaban muertos. Pero después supo que la única sobreviviente
a esa masacre, su nieta Nkaniyso, de 17 años, portaba el mismo mal que había
aniquilado a su simiente: un virus del género virus que mata, en su país, a
2500 personas al mes.
Manuel Vicent. Villavieja, Castellón, (1936). La columna de
los domingos en la última página de El País, es un espacio mítico ocupado por
él. Fue cronista parlamentario en los
primeros años de la transición. Trabajó
en Triunfo y Hermano Lobo y ha publicado novelas, teatro, biografías, libros de
viajes y una serie memorialística que comenzó con Contra paraíso, siguió en
Tranvía a la Malvarrosa y concluyó con Jardín de Villa Valeria. Su gran daguerrotipo del Duque de Alba,
Aguirre, el magnífico es una obra maestra del género.
FUEGO CRUZADO EN COLOMBIA
Esta comunidad de desplazados la dirige Manuel Bibicus, un
awa muy afable, presidente de la UNIPA, que recibe al equipo de Médicos sin
Fronteras al son de la marimba, con el que bailan los espíritus de la
naturaleza. Son gentes sencillas, de
mucha alma, que la guerrilla y los paramilitares han llenado de pánico. Si les hablas de venganza responden: no
podemos ser enemigos de nadie, sólo queremos vivir tranquilos en nuestra
tierra. En medio de la selva un
campesino awa puede encontrarse con un grupo armado. Ante cualquiera de sus preguntas se siente
perdido ¿Has visto por aquí a los guerrilleros? ¿Has visto por aquí a los
paracos? Tampoco le sirve el silencio. De
ambas partes recibirá la misma descarga de plomo. Su territorio lo necesitan la guerrilla, los
colonos, los petroleros, los paramilitares, los capos de la droga. Pero ellos defienden el espíritu de sus
mayores y luchan por no desaparecer.
EN LAS FOTOS SE PUEDE VER: carta de extorsión realizada con recortes de periódicos. Los narcotraficantes que compran la hoja de coca a un precio entre 4 y 6 dólares. No hace mucho un kg. de pasta de coca de alto grado se vendía en Europa a 100 dólares. En caso de escasez, como sucedió en el 2008, el precio en Nueva York se disparó a 200 dólares el gramo. El año pasado fueron destruidas a mano 62.000 hectáreas del arbusto en los cocales. En la selva colombiana se escuchan escalofriantes historias de familias desplazadas por el conflicto.
Flora Esmila tiene 72 años. Un día mataron a su hija por no querer ser la amante de un violento. Tuvo que huir llevándose a su nieta. Malviven en una insalubre y maloliente cabaña.
Muchos jóvenes desempleados desaparecieron de sus lugares de residencia para luego aparecer muertos en combates y ser señalados de pertenecer a grupos guerrilleros, son los falsos positivos.
Mario Vargas Llosa.
Arequipa (Perú, 1936). Premio
Nobel de Literatura nunca ha abandonado el periodismo. En los años 50 escribió para el Mercurio peruano
y El Comercio, desde entonces no ha dejado de estar presente en los
periódicos. ¿Su oficio? Escribidor: de novela, ensayo, memoria
personal, teatro. ¿Su perfil? Activo e
incansable. Además del Nobel ha
conseguido el Premio Cervantes, el Príncipe de Asturias de las Letras y otras
distinciones literarias y académicas en todo el mundo.
VIAJE AL CORAZÓN DE LAS TINIEBLAS
En Bulango, Hewa Bora y en Minova, la actitud más frecuente
es pasar las horas en la tierra, sin moverse, por debilidad y desesperanza, es
la apatía, la pérdida del instinto vital, ya no esperan nada, vegetan,
repitiendo de manera mecánica sus quejas, plásticos, medicinas, aguas, escuelas,
cuando llegan visitantes, sabiendo que eso no servirá para nada. Muchísimos de ellos están más muertos que
vivos, y lo peor, lo saben. Están
condenados a una existencia atroz, parásita, que los desmoraliza y anula. Y éste es quizás el más terrible espectáculo
que ofrece el Congo oriental: el de decenas de miles de hombres y mujeres a los
que la violencia y miseria han reducido poco menos que a la condición de
zombies.
EN LAS FOTOS SE PUEDE VER: A lo largo del río Congo, se han desarrollado la mayoría de las masacres de un conflicto que asola este país desde 1996.
Epidemias como el cólera.
Grupos armados que se componen en parte de niños.
Civiles que huyen con unos pocos pertrechos (material de cocina y recipientes para recoger agua).
Sergio Ramírez.
Mesetepe. Nicaragua (1942). Ha navegado entre su vocación de servicio
público volcado toda su vida en la política y la literatura. Publicó sus primeros cuentos con 21 años. Estudió Derecho y ocupó el cargo de
vicepresidente del Gobierno en 1984.
Autor de relatos, novelas y ensayos, consiguió el primer Premio
Alfaguara por Margarita, está linda la mar.
Este escritor retrata Haití antes de que quedara sepultada por el
terremoto.
LA PIEDRA BAJO EL SOL
EN LAS FOTOS SE PUEDE VER:
Tropas patrullando los barrios acomodados.
Peleas entre miembros de diferentes bandas.
Agua putrefacta y contaminada para lavar
Los mercados del puerto son los únicos lugares donde se puede abastecer con productos frescos los habitantes humildes de Puerto Príncipe.
Hospitales dirigidos y financiados por organizaciones humanitarias.
El crecimiento desmesurado de las ciudades, la
deforestación, las maquilas, los huracanes, el Tratado de Libre Comercio con
EEUU, que acabó con lo que quedaba de agricultura han provocado los
desplazamientos. En La Saline o en
Maratissant más que la pobreza es la normalidad con la que la gente aparenta
vivir entre las montañas de basura, que se van aposentando año tras año y nadie
recoge, las marismas rebosantes de desechos, la vida cotidiana al lado de las
corrientes de aguas negras, la falta absoluta de letrinas que vuelve algo
natural defecar en los pantanos que luego bate la marea.
De nuevo una entrada excesivamente larga. La próxima vez prometo abreviar.
Mi agradecimiento al Centro Joaquín Roncal por su buena disposición, a Médicos sin Fronteras por su gran labor, al fotógrafo del reportaje y a los ocho grandes escritores por documentarlo.
Es contar la realidad, por dura que sea, para que los dramas no caigan en el limbo del olvido.