Estos días fui a ver la exposición como actividad en el tiempo libre con un grupo de chicos, al final creo que quedó claro que de estos bandoleros del siglo XX no ha sobrevivido ninguno, en los audiovisuales pudieron ver el tirón de bolso, hacer un puente a un coche robado, el atraco a bancos y gasolineras, “hazañas” crudas de violencia y sexo. En uno de los audiovisuales un niño de 11 años conduce un coche por uno de estos barrios y va explicando ante las cámaras con desparpajo la situación de los que allí habitan, desde la ventanilla va dando consejos a los drogadictos con los que se encuentran y no es un montaje.
Pues bien, yo como otros muchos jóvenes fui a ver algunas de estas “pelis” de la época, en las revistas aparecían las noticias sobre estos “héroes cinematográficos” que tanto gustaban más por ser reales que por lo que hacían, pues pobre del que intentara buscar allí un referente, hoy los de mi edad hacíamos en la sala de exposiciones comentarios de los recuerdos que teníamos aparcados acerca de los discos de vinilo con aquellas rumbas de Las Grecas o la moda de los pantalones ajustados e íbamos examinando los carteles, casi siempre trágicos, llenos de rebeldía, escapismo y marginalidad con el nombre de los directores que ya en ese momento eran prestigiosos como: Eloy de la Iglesia, Carlos Saura o José Antonio de la Loma.
En el barrio de la Alhóndiga (Getafe) existe una parroquia cuyo altar está decorado con un mural de la última cena titulado Luz y Vida. Lo pintó Teo Barba en 1989. Al fondo aparece representada la gran ciudad y el rostro de San Juan es un retrato de José Luis Manzano, protagonista de varias de estas películas.
El urbanismo de los años 70 fue de pésima calidad, muchos barrios estaban mal comunicados o carecían de los servicios más básicos como alcantarillado, escuelas o ambulatorios, el chabolismo estaba en la periferia. Los barrios citados son solamente tres casos de los muchos que se daban en todo el territorio español; estos barrios siguen desempeñando la misma función. En Barcelona, La Mina, zona especialmente conflictiva y con serios problemas de exclusión. En Bilbao, Otxarkoaga, dicen que en una visita que Franco hizo a Bilbao al ver las chabolas desde el coche exclamó: ¡Háganles casas como Dios manda!, seis años después volvió para inaugurar el poblado, sus calles son estrechas porque se encuentran en las faldas del monte Santa Marina, la rapidez y la mala calidad de los materiales pasaron factura; el régimen convirtió buena parte de estos polígonos en estandarte de su política social. En Madrid, San Blas, una “solución oficial” al problema del alojamiento obrero, también fueron viviendas de pésima calidad con graves problemas de grietas, derribadas en los 80.
En esa década los niños eran ingresados en cárceles de adultos hasta que se abrió el Centro de Difíciles de Carabanchel, había casi 48.000 niños menores de 14 años en los 500 centros penitenciarios a causa del abandono familiar o con medidas tutelares por acciones delictivas o predelictivas.
ALGUNAS PALABRAS DE LA JERGA QUINQUI (TÉRMINO QUE PROCEDE DE QUINCALLERO)
Achantar: hacer callar
Dar la barrilla: molestar
Buchante: disparo
Cepillar: sacar a alguien de en medio
Ciego: embriaguez
Guita: dinero
Manguis: ladrón
Pepa: pena de muerte
Kíe: jefe, líder
Limpio: que no tiene antecedentes
Loro: aparato de radio
Jeta o Careto: cara
Coba: sucursal bancaria
Guripa, pasma: policía
Buco: agujero en la vena, pinchazo.
Cagui: café con leche (desayuno carcelario)
Chorar: robar.
Maribén: muerte.
Menda: referirse a uno mismo.
Cambiar la libra: vomitar
Chori: ladrón de poca monta
Pirar: escapar
Pelotazo: copa, combinado
Truja: cigarrillo
Trocha: nariz
Talego: cárcel o billete de mil pesetas.
Rugir: oler mal
Siriar: intimidar con arma blanca
Secadero: lugar para desintoxicación
Pibita: muchacha joven
Etc. etc. etc.
Canción “Que demasiao” de Joaquín Sabina
