Nota: Para los interesados, cuatro meses después de que falleciera, he recibido carta de Javier, uno de los hijos de Avelina, en ella me envía la dirección de donde ella reposa.
San Esteban do Salto, municipio de Rodeiro, provincia de Pontevedra.
Queridos amigos:
Después de mucho tiempo sin acercarme al blog, hoy vengo para recordar en un sencillo homenaje a mi amiga Avelina, digo sencillo como esas florecillas azuladas que crecen en los campos sin ningún cuidado. Ella sabía que ser expresión de amor, más que una necesidad es una oportunidad que la vida nos ofrece a cada uno de nosotros. Era una mujer de convicción, decidida y libre y se encontró con el momento de dejarse llevar, como ella misma decía en su blog, por el Amado.
Sabía como nadie hablar sobre las relaciones, el egoísmo, la deshumanización, el poder y los intereses, y a mi me gustaba escucharla. Fue nuestra amiga Kasioles quien me informó, y tuve la peor de las noticias, un dolor muy grande me invadió aquella noche hasta el amanecer. Me dejó libros por leer, la taza donde tomo el té y el árbol de la vida, me apena saber que no sonará el teléfono para darme las buenas noches.
Toda su poesía fue un destello, una voz que llamaba a la serenidad y reflexión. Supo transmitirme que no perdiera el rumbo, el horizonte, que huyera de las prisas y el agobio; nuestra diferencia de edad no se notaba. Fuiste para mi anuncio y gesto que se desborda, tú y yo, de dos en dos, dos amigas, testimonio gozoso de entusiasmo y humor que iluminaba a los demás, como en esas fotos que conservo, que ya anunciaban el comienzo de la enfermedad. Admiro la paciencia que tuviste y tu fortaleza de ánimo.
En medio de un cuerpo devorado por la enfermedad, la tragedia de un ser humano que sufre, me han contado que en tu muerte, había dulzura en tu rostro. Yo sólo espero que experimentes la fuerza de aquel que te ha llamado. Tu vida me ha enseñado muchísimo y siento que me hayas dado más de lo que yo he podido ofrecerte. Gracias por haberme acompañado, por decirme lo que hay que decir, por dejar en mí, semillas vividas con la fuerza y la debilidad que disponías en cada momento, palabras humanas que a veces, me tocaban el corazón. Esta mañana tu cuñada Rosario y yo te recordamos desconsoladas sin entender por qué nos dejaste tan pronto. No pudiste ser mejor conmigo, fuiste inmejorable, no olvido que me instruiste en la esencia del ser.
Un día descargó su casa y la vació de objetos que no necesitaba y me envió una foto con el pañuelo en la cabeza y hasta la vi favorecida, y siguió adelante para asumir y preparar el encuentro de un camino sin sombras. Existe energía no solo para finalizar un ciclo de vida, convencida estabas de que esta nueva trayectoria, tan desconocida hace que como peregrinos volvamos a nuestro origen inmortal. Me decías: "No te equivocarás si en las horas más críticas, tu vida espiritual es cada vez mayor", porque no está al alcance del mundo y sus fuerzas la solución para tantas encrucijadas. Adiós Avelina, te has ido de este Planeta que hoy abriga seres perdidos, no llegaste a mi por casualidad sino para transmitirme la Enseñanza. Adiós maestra, adiós hermosa.
En casa de tu hermano Segundo, hemos compartido charla y café cuando venías a Zaragoza, también yo te senté a mi mesa, esa es la cultura del encuentro, el compartir que nos hace hermanos. Aquí queda tu blog, manantial para todos, que aun sin percibirlo, sigue alcanzado por un rayo que calienta. Ámbar- Avelina, mujer entregada, con trabajos, sacrificios, esfuerzos, desvelos, desgastes, cansancios, fuiste digna, firme y fuerte en el sufrimiento, paciente en la adversidad, generosa y en disposición siempre activa. Que sea lo que Dios quiera, así me decías. Hoy emoción al hacer memoria, al volver atrás para ver el camino recorrido en tan corto tiempo a tu lado. Memoria agradecida por tantas cosas buenas, tu vida ha sido una vida entregada y un espíritu apasionado. El pasado día 6 de Diciembre pasaste a las manos del Amado y como esposa, madre, abuela y amiga testimoniaste la belleza incluso en los peores momentos, hubo en ti ternura y aunque nos duele tu muerte, sigues viva, así lo creemos. Agradecida estoy de haberte disfrutado, de tu cercanía, esa que siempre has demostrado a los que te quisimos y sentimos tu amor, gracias por el calor familiar que sabías formar alrededor tuyo con mano y palabras sabias. Repito convencida y así es: ¡Qué buena era Avelina!. Desde esa eternidad que un día compartiremos todos, deseo que goces en plenitud. Hoy reconozco tu voz y grito tu nombre, te recuerdo y te hago presente con mucho cariño. Loli

