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sábado, 8 de agosto de 2009

9 DE AGOSTO. DÍA INTERNACIONAL DE LAS POBLACIONES INDÍGENAS.


Puesto que vuelvo a marcharme, quiero aprovechar esta breve estancia en casa para colocar una nueva entrada que corresponde a mañana día 9, día internacional de las comunidades indígenas. Antes de irme prometo contestar a todos los correos recibidos.

Tuve que sacar mi cámara cuando vi este cuadro, por su calidad, representación, colorido y dimensiones; no sabría decir qué fue lo que me atrajo sin que yo conociera su autor. Se titula "un nuevo cielo y una nueva tierra" y es del argentino Adolfo Pérez Esquivel. Pintor, escultor, arquitecto y activista. Premio Nobel de la Paz en 1980.

Los indígenas no son inferiores por eso no quiero dejar que nadie los coloque más abajo. Vivían en su medio, con sus lenguas y costumbres, no se sentían amenazados por las fuerzas de la exclusión, eran su riqueza, las selvas, valles y montañas que deben ser conservados por la diversidad vegetal y animal de gran valor. Fueron asesinados, burlados por unos y otros y se les utilizó como mano de obra y mercancía; unos se refugiaron en lugares remotos y otros se adaptaron y aprendieron nuestra lengua y costumbres sin abandonar las suyas.

Teníais que haber visto la emoción que me ambargó el día que conocí a un grupo de indígenas que me permitieron acercarme a su pequeño universo, algunos me decían al despedirse: "gracias señorita" tan sólo por haberles acompañado alguna tarde; pocas palabras pero entrañables y sinceras.

No tenían agua, ni luz, ni educación, ni salud; con qué felicidad miraban a mi cámara, cuánto exotismo en las fotos. Deslumbrada por sus vestidos y peinados me preguntaba que quizás no fueran tan ancianos como aparentaba aquella piel curtida por el sol y el viento y así era, no sólo el clima sino las luchas, las aspiraciones, las dificultades, las esperanzas, las frustraciones, todo estaba reflejado en las arrugas de aquellos rostros ajados por la intemperie.


Para mi fue un verdadero encuentro, un momento de mucha carga emotiva, así pude saber que para ellos la tierra es "la madre" y a la madre no se vende sino que se defiende si es preciso con uñas y dientes. Saben muy bien que el enemigo común es el vil metal, que todo lo que toca lo envenena. Unas veces han sido víctimas de la represión, otras olvidados y marginados de las políticas públicas, se reconoce su singularidad, las leyes lo dicen así pero sin llevarse a cabo de manera práctica.

Aunque me estoy refiriendo a los mayores, los jóvenes, con sus escasos conocimientos no pueden superar el exámen de ingreso que les permita cotinuar estudiando, muchos abandonaron porque tampoco es fácil desplazarse desde sus comunidades para estudiar, y no es sólo que sea caro sino que no se les ofrece una educación intercultural porque los planes educativos no contemplan los conocimientos de los pueblos originarios, lo cual se convierte en una dificultad añadida.

Los latifundistas poseen casi toda la tierra, los terratenientes se enriquecen con las exportaciones, hay especulación inmobiliaria y otros muchos males.

Quiero lavar su nombre porque no es cierto que quieran ser freno al desarrollo y la modernidad, se puede decir que son las multinacionales que pactando con los estados les arrebatan el territorio que les pertenece, bien para extraer minerales, madera o construir presas sin olvidar el petróleo que como alguien dijo: "mancha todo, incluso las conciencias".