En este día es inevitable hablar de nacimiento. Cuando nace un niño piensas: que todo el mal con el que te encuentres en la vida no sea capaz de desorientarte a lo largo de tus días, una vez en la edad adulta se ve la existencia con sus gozos, angustias y sinsabores y en más de una ocasión la desesperanza como fenómeno de cansancio y de vejez, no siempre física.
De niños quedamos satisfechos con las respuestas inmediatas que nos dan los "mayores", después tratamos de comprender los motivos del actuar de las personas, más tarde intentamos abrirnos camino en la vida y luego las prisas y sus claroscuros nos hacen casi involuntariamente "jugar a vivir".
Cuando nacemos venimos marcados con dos sentimientos profundos, el uno de grandeza, por lo que se puede llegar a alcanzar, el otro de pequeñez, por lo limitados que nos sentimos. Los dos hacen que nazca un tercero, de confianza, que nos anima a cogernos de la mano de todos aquellos que trabajan por un mundo mejor, en situaciones serias y verdaderamente comprometidas.

Nací el día de San Tiburcio, mártir romano. No he indagado sobre el planeta que reinaría aquel 14 de abril pero sé que fue el año de Mafalda, se dieron a conocer al mundo los Beatles, comenzaron a circular los SEAT seiscientos y un americano ganó el Nobel de la Paz por luchar contra las pruebas nucleares.
Suelo decir que tengo los años muy bien llevados por cuestión genética y que vi la luz a babor, por aquello de que en el lado izquierdo se sitúa el corazón y con él los sentimientos.
Sigo viviendo aquí en la que llamo "la ciudad del cierzo", cuyo clima riguroso nos curva la columna y nos arruga el entrecejo. Era un día espantosamente frío para llegar al mundo pero la casa estaba caliente por la cocina de carbón, la estufa de leña y el brasero de erraj, el hueso prensado de la aceituna.


Mi madre dio a luz en casa, influenciada por mi abuela paterna que sostenía la teoría de que en la clínica podían darles el niño cambiado. Ella me asegura y la creo, que aquellos caldos de gallina, al uso de la época, no ayudaban a las parturientas a recuperarse de la debilidad.
Vine al mundo sobre una cama de nogal, en un ambiente íntimo y familiar, sin nada de protocolos, sin curiosos ni excéntricas asepsias; nadie supo hasta ese momento cual sería mi sexo. Fue Doña Pilar Eixarch de Pastor quien asistió el parto, una matrona, diplomada en Sanidad que vivía en la calle Delicias nº 23 y que ante mi inminente nacimiento dejó recado de que se encontraría en el cine aquella noche y efectivamente hasta allí tuvo que ir a buscarla mi padre al atardecer y fácil fue localizarla entre las butacas por un acomodador que ya estaba con previo aviso.

Pesé en mi nacimiento 3 Kg 300 grs. y mi joven madre que entonces contaba con 23 años cuenta que parecía haber tenido niños toda la vida.Yo era una niña tremendamente nerviosa e inquieta, tanto, que mi padre solía decir: "tu prima tiene el "baile de San Vito" pero tú, te mueves más que un garbanzo en la boca de un viejo".

Don Jesús fue el párroco que me bautizó con el agua bendita procedente del Canal Imperial de Aragón, cuentan que era un cura muy campechano, que se remangaba la sotana para jugar al fútbol con los chavales, a él se debe el inicio de las obras de la iglesia que en un principio, por falta de recursos se comenzó a edificar de adobe. 

Me han dicho que no dejaban acercarse a mi cuna a nuestro perro "Chiri", quien más frecuentemente vigilaba mi sueño además de aceptar mi llegada con agrado y soportar mi llanto. Me dormían con los acordes musicales del Tenor Miguel Fleta de la gramola que teníamos en casa y poco a poco en mis primeros años fui rompiendo la colección de discos que al caer al suelo se partían.
Quizás por haber nacido en primavera me detengo al sentir los primeros fríos en un letargo que me duerme hasta que vuelve el mes de abril. Coincidiendo con mi cumpleaños, comienzo a sentirme como el árbol, con los brotes en las ramas. Es por eso que salgo hoy de la madriguera en busca de la luz, en mi calle anidan las urracas, el balcón de mi habitación se abre cada noche al olor de las flores y toda la ciudad pone en el aire una canción mientras yo le pongo las ganas de vivir.

Loli Felicidades en su onomástica y por su cumpleaños un poco tarde más vale tarde que nunca gracias por sus visitas.
ResponderEliminarUn cordial saludo desde…
Abstracción textos y Reflexión.
Loli, muchas felicidades en tu día, que aunque con retraso, quiero compartir contigo. Me ha encantado tu relato, exquisitamente escrito, como siempre y en el que se entrevee una vida feliz y sobre todo muchas ganas de seguir adelante. Gracias por compartir con nosotros esos maravillosos recuerdos de la infancia. Un abrazo
ResponderEliminarHola,entrada fantástica y muy hermosa.
ResponderEliminarTe dejo la dirección de mi blog por si te apetece seguirme.
http://besana1.blogspot.com/
Un saludo.
A mis queridos José Ramón y Marian
ResponderEliminarGracias por vuestrós buenos deseos hacia mi. Nunca es tarde ni con retraso, una felicitación es siempre oportuna y bien recibida. Besos
A Besana. Gracias por visitarme. No te conocía pero he visto que tienes un blog elegante y muy femenino. Mi interés por saber de todo me llevará a seguirlo. Besos
Loli, aunque con un poco de retraso, mis más sinceras felicitaciones por tú CUMPLEAÑOS. Veo que en el pasado has sido feliz, y deseo que lo sigas siendo ahora y siempre.
ResponderEliminarUn abrazo.
Gracias amigo disancor por tu cariño. De todo hubo en la vida, de todo hubo, a veces deshecha del duro bregar, como decía Unamuno. La vida nos va tejiendo de circusntancias y con la edad se tienen más datos para ver claro, se aprende cómo hacer para vivir más intensamente.
ResponderEliminar¡Muchas felicidades Loli! Cúantos recuerdos tienes de tus primeros días de vida. Un abrazo y que podamos compartir muchos más.
ResponderEliminarPaca
Hola Paca, gracias por tu felicitación. Lógicamente los primeros años de la vida están íntimamente enlazados con la madre.
ResponderEliminarRecuerdo con exactitud los tiempos lejanos, tal es así que cuando me pongo a relatar historias me miran diciendo que es imposible y entonces me veo obligada a entrar en detalles que dejan a todos perplejos de mi memoria de elefante.
Es un placer pasar por tu casa,
ResponderEliminardisculpa la ausencia,
que tengas unas felices fiestas
de semana santa.
un abrazo.
Gracias Ricardo, me alegra muchísimo tu visita no por inesperada menos grata.
ResponderEliminarDicen que preparemos chubasqueros para esta Semana Santa, siempre llueve en la primera luna llena después del equinoccio de primavera y una vez más vamos a comprobarlo.
Un abrazo y que descanses.
Hola Loli ,en mi blog tienes un regalo ,si lo deseas puedes pasar a recoger un meme que con cariño te regalo, al igual que a mi me regalaron mis amigos blogueros Lorgan y Lory con cariño también, pues para ti, si lo aceptas.
ResponderEliminarBesos para ti de MA amiga.
Hola Loli de nuevo por tu blog te deseo muchas felicidades por tu cumpleaños más vale tarde que nunca amiga muchas felicidades.
ResponderEliminarHermoso y tierno post de cumpleaños.
Besos de MA para ti.
¡Cuántísimo me han gustado tus recuerdos de infancia! Ya sabes que remembranzas y memorias y diarios y correspondencia son mis géneros favoritos. ¿Cuántos tirones de orejas te debo?
ResponderEliminarBesos y abrazos
Querido Manuel, mis orejas son grandes lo cual indica que mi vida será larga, no sé si eso me alegra o todo lo contrario, en cuanto al número de tirones creo haber dado suficientes pistas en un intento de hacer pensar a los lectores.
ResponderEliminarGracias por la alegría que me has dado al verte por aquí.
Besos y abrazos de vuelta.