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jueves, 7 de mayo de 2015

ENTOMOFAGIA ¿MODA O SOLUCIÓN AL HAMBRE?

No son auténticos pero casi lo parecen.  Los he utilizado para realizar un trabajo sobre este tema.


Hoy probablemente a la mayoría nos resulte desagradable el tema, ya que vengo a tratar de la entomofagia, un término que hasta hace poco yo misma desconocía.  Es la costumbre en la dieta diaria, de comer insectos, sin engaño, de manera voluntaria, y en los países desarrollados, tal como se hace con los caracoles, las angulas, las ancas de rana, los camarones, las ostras, o las huevas del esturión, algunos de ellos, bastante escasos, muy demandados y de precio elevado.  Seguro que alguien dirá que no admite comparación pero se equivocan, no queda claro lo que es agradable o no al paladar porque el gusto no es para todos igual, queremos llegar al fondo de la cuestión y averiguar por qué unas especies han sido comestibles y otras dan tanta repugnancia con sólo pensar en llevarlas a la boca, ya que asociar comida con algo asqueroso no tiene buena combinación, primero porque nuestro entorno cultural no los admite, en Occidente los llamamos bichos y los incluimos dentro de las culturas exóticas pero que algunos pueblos los prefieran como alimento no es un capricho, no debemos olvidar que su precio es la mitad que la carne de res, luego estamos hablando de un alimento económico y fácil de conseguir, 2000 millones de personas los comen y los otros 5000 millones no quieren ni oír hablar de ello.  Nuestra mente no permite que relacionemos el gran parecido que tienen algunos insectos con los mariscos que consumimos.

Comestible es aquello que no mata ni es nocivo.


En la Biblia aparecen alimentos que se podían comer y alimentos prohibidos, como los insectos, más tarde todos los alimentos fueron admitidos en la dieta de los pueblos, libres de comer cualquier cosa que desearan.  
En el Antiguo Testamento, en el Levítico, nos encontramos con lo siguiente: "...podéis comer todas las criaturas con alas que se arrastran sobre cuatro patas y además tienen dos para saltar por la tierra...".  Aristóteles también hablaba del sabor de las cigarras.

Portada del libro  "Bueno para comer"  de Marvin Harris.


Este libro nos habla de los alimentos que son aceptados y de los que resultan repugnantes, y por qué hay culturas que los detesta, tampoco nos habla únicamente de la fisiología de la digestión sino de las tradiciones de cada pueblo y su cultura alimentaria.  M. Harris en su libro, nos muestra la relación de costes y beneficios en los alimentos preferidos y en los evitados.  Ahora mismo estoy recordando a un amigo misionero con más de cuarenta años en África y lo que tuvo que probar no vale para cualquiera, pero entre estas páginas encontraremos el por qué de la elección, muchas veces basada en la nutrición, la ecología o el mero coste.

Somos omnívoros pero en realidad es fácil comprobar que no comemos de todo.

Comer potro o carne de caballo es un tabú alimenticio en Norteamérica, sin embargo, en Europa se recomienda esta carne a las personas de débil salud y convalecientes.  En los países mediterráneos se consumen caracoles, lo que para la Europa del Este es motivo de repulsa. Otros tabúes son la vaca en La India y el cerdo en Oriente Medio, en ambos casos bajo principios religiosos.
Cuántos de nosotros hemos tomado jalea real, esa masa viscosa, de color amarillento y sabor ácido, yo misma la tomo directamente de la colmena olvidando que se trata de una sustancia segregada por las glándulas hipofaríngeas de la cabeza de las abejas obreras jóvenes, que mezclada con secreciones estomacales sirve de alimento a todas las larvas durante los primeros tres días de vida.


Es dieta comestible lo que cada cultura enseña que debemos comer y no comer o aquello que la sociedad "produce" como alimento.


Asiáticos, africanos e indígenas amerindios no desprecian a estos insectos que sí han sido rechazados por la alta cocina e incluso se les come vivos.  Y no se come por superstición ni por falta de recursos, las investigaciones actuales aseguran que tienen propiedades analgésicas, lo cual no significa que todo el mundo desee probarlos.  Se acompañan de salsas como el guacamole o el curry y para otros muchos es un bocado exquisito, un manjar que nos regala la naturaleza, un agasajo culinario que se encuentra, tanto en los restaurantes modernos como en los puestos callejeros.

La alimentación se desarrolla en la mente de las personas.  

Independientemente de que unos pican, algunos muerden, otros transmiten enfermedades o causan plagas, el caso es que son despreciados, queremos que mueran de inmediato y nos parecen sucios y peligrosos.  En algunos lugares existen granjas para la crianza de todos ellos y hasta pueden convertirse en un plato caro.  Nuestros más lejanos antepasados los comían, ya que todos los grupos necesitan obtener alimento para cubrir sus necesidades, y hoy en día se siguen comiendo, por ejemplo, las langostas, las cuales al alimentarse de maíz y cacahuete, no son malas sino con muchas propiedades pero al saber en algunos países la aversión que sentimos por esos insectos, no suelen mencionarlos como comestibles para no ser prejuzgados.  Por eso llegamos a la conclusión de que hay un tabú cultural y costumbre social que nos acerca a unos alimentos por considerarlos buenos, probablemente todo está en nuestro cerebro, él nos hace rechazar alimentos considerados malos.  Lo mismo ocurre con los saltamontes, grillos, moscas, cucarachas, cigarras, orugas, abejas, escarabajos, avispas, termitas o gusanos de seda, algunas larvas son comparadas con la carne de pollo pero con sabor a marisco, y pueden cocinarse, sazonarse, tostarse o simplemente cocerlos al vapor.  Con sal y limón, vivos o muertos, en pastelillos o en tortilla, hablamos de un bocado delicado para algunos, rico en proteínas de alto valor e importantes para los habitantes de algunas zonas del mundo.  Y habrá que considerarlos para el futuro, si esta humanidad sigue creciendo, la desnutrición ya no será un gran problema si los insectos pueden ayudar a combatirla, otra posibilidad a la hora no sólo de comer sino de sobrevivir, lo sabe bien la FAO aunque como consumidores, si la necesidad no apura, seguiremos aprensivos.

16 comentarios:

  1. Muy interesante esta reflexión acerca de la forma de consumir nutrientes.La cantidad de comida que se produce a diario para consumo de las clases más favorecidas es bestial.-No se come para nutrirse o necesidad.Se come por capricho y eso esta pasando factura a la obesidad en edades más tempranas.

    Nunca se puede decir de esta agua no beberé.Tienes mucha razón que mientras la necesidad no apure se mira hacia otro lado.

    Un fuerte abrazo Loli

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    1. Hola Bertha, bien sabemos que cuando se tiene apetito, cualquier alimento se acepta mejor. Respecto a lo que dices, comer compulsivamente es síntoma de trastorno alimentario, también encontramos que unos toman pastillas para abrir el apetito y otros para saciarse y comer menos, hay obesos y hay desnutridos. En muchas partes del mundo son más caros los productos saludables que la comida basura, es decir, los que no pueden acceder a los alimentos, por ser pobres, tienen que conformarse con los de menor calidad.
      Hoy miraba en la pescadería, las cañaíllas y los bígaros, imaginaba que con un palillo se extraen los bichos de sus cáscaras, y perfectamente por su aspecto, pensé que si no se han probado, podrían ser alimentos rechazados.

      Amiga, mi cariñoso abrazo.

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  2. Bueno Loli, vaya entrada bien documentada. Sinceramente me has dejado "con la boca abierta", y me ha parecido interesantísima. Savía alguna de las prohibiciones y repulsas a ciertos alimentos en algunos lugares, pero del resto ni idea... Fíjate, ni siquiera conocía lo del Antiguo Testamento. Impresionante amiga, sólo me queda felicitarte. Un fuerte abrazo y buen fin de semana. @Pepe_Lasala

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    1. Hola, Pepe. Aquí hablamos de lo permitido y prohibido para la salud pero quien viaja a Tailandia, por ejemplo, puede ver los puestos ambulantes cargados de bichos que cuesta identificar pero que en algunos lugares ya son de explotación gastronómica.
      Con esta entrada he querido hablar de las preferencias de nuestra especie a la hora de comer, del rechazo que se produce en nuestra cultura y tal vez, los motivos que llevan a esa selección. De todos modos, ahí tenemos a Miguel de la Quadra Salcedo, que se los come y sigue vivo.
      Buen fin de semana. Un abrazo

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  3. Pues desconocía el término.... Un beso desde Murcia....

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    1. Amigo alp, yo tampoco sabía que se llamaba entomofagia, del griego entomon (insectos) y fagia (comer o tragar).
      De todos modos, dicen que son tan ricos en Omega 3 como el krill y el aspecto es parecido, pero hay un motivo mejor para consumirlos, el de resolver la crisis alimentaria.

      Un abrazo y que tengas buen día.

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  4. Querida Loli, está claro que lo de la ingesta de alimentos, además de una necesidad, es una cuestión cultural. Unas civilizaciones admiten unos alimentos que otras rechazan. Lo que importa es que podamos alimentos sanos y comer todos y si podemos hacerlo se forma sencilla y con disfrute. Otra cosa que cabría preguntarse es ¿qué es mejor comer un arácnido tostadito o comer un alimento fabricado con esencia de petróleo y una polivitamina sintética con sabor a fresa del bosque y aditivos de colorantes y esponjantes?
    Un abrazo
    Francesc Cornadó

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    1. Amigo Francesc, vivimos en un mundo plural y no es fácil entender algunas costumbres, en el consumo hay un factor importante que es la tradición, aunque también hay personas más abiertas a todo.
      Comemos un pescado que contiene metales pesados, así nos lo dicen, y tal como están las industrias, tenemos dudas de la procedencia, del etiquetado, de la manipulación...
      Muy buena tu pregunta sobre los alimentos procesados, probablemente, quienes han estado en cuerpos de operaciones especiales, saben lo que es comer cualquier alimento en situaciones extremas y sin pensarlo dos veces.

      Un abrazo y feliz domingo.

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  5. Muy interesante y muy bien expuesto mi querida Loli.
    Este asunto de rechazo o aceptación de todo ser vivo, es algo de lo que en algunas partes del mundo es muy común, pero por mi parte creo que prefiero alimentarme de verduras, frutas o raíces con San Juan Bautista.
    De todos modos te diré que he comido cosas que a lo mejor otros pueden tachar de poco apetitosas, se crían en el campo, con cuatro patas, o con alas y con cola, son sanas, gratis ya que son un regalo de la naturaleza y no creo que sean perjudiciales.
    Aunque como digo prefiero las verduras y frutos frescos, secos y ciertas semillas.
    Una buena semana y un gran abrazo lleno de cariño.
    Ambar

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    1. Querida Ámbar, parece que lo que se come durante la infancia, se suele aceptar en edades posteriores, en cuanto a los alimentos de San Juan Bautista hay algo contradictorio, ya que no eran langostas lo que comía sino el fruto del algarrobo, conozco bien las vainas, las he visto en zonas desérticas y siempre ha sido un alimento para el hombre y los animales desde muy antiguo, también dicen que se alimentaba de miel y de raíces, una dieta frugal, aunque me inclino a creer que comía insectos si se tiene en cuenta que la necesidad obliga y estamos hablando de un retiro a zonas poco productivas. Parece que en él no existió el pecado de la gula y además fue como cualquier asceta, más vegetariano que carnívoro.

      Espero que sigas bien, yo también te envío todo mi cariño en un abrazo.

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  6. Es un tema que muchas veces me he planteado y que hemos debatido entre mi gente. De la cultura y costumbres de cada país depende el tipo de alimentos que ingerimos o rechazamos. Y no es nada desproporcionado pensar que en un futuro, el ser humano podría verse forzado a cambiar su mentalidad por algo tan vital como es la supervivencia.
    Un excelente entrada la tuya, Loki
    Feliz semana y un abrazo
    Fina

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    1. Amiga Fina, la entomofagia no tiene tradición en Europa, en eso podrían ser otros países quienes nos dieran lecciones. También es más fácil en un medio rural que en una gran ciudad. En este tema los indígenas no siguen las modas, pero nosotros insistimos en que dicho consumo es de pueblos poco civilizados.
      Si los recursos se van agotando y el planeta sigue superpoblado, puede que lleguemos a ver de todo, y más cuando un buen número de habitantes de la Tierra no tienen acceso a las proteínas animales.

      Gracias por tu visita y un fuerte abrazo, querida amiga.

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  7. Si, es un tema para pensar ya que la mente tiene mucho que ver con la decisión de comer o no comer tal o cual cosa... Yo probé en México, los chapulines, las langostas, y la verdad es que me parecieron gambas, tenían ese saborcillo a mar, pero que no era mar, tal vez es así el sabor del viento... Bueno, lo que no pude probar son los gusanos que venden en los mercados como si fuera mantequilla y que parece que a eso saben. Todo, creo, es cuestión de hambre. Me hiciste pensar, como siempre, Loli. Me parece una magnífica entrada o tema de bebate para conocer experiencias. Un beso.

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    1. Querida Julie, había oído hablar de los chapulines, apreciados en algunas zonas de México y creo que también en Venezuela.
      Es curioso que algunas religiones prohíben alimentos derivados de animales pero excluyen la miel de abeja, que procediendo de animales se considera producto de las flores.
      Necesitamos alimentarnos y no comemos todo lo que es comestible, lo saben bien en los países devastados por la guerra, allí no rechazan nada.
      Un beso.

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  8. Loi, ya que hablas de la entomofagia, aquí en Colombia, en la región donde vivo: oriente, departamento de santander, se come la hormiga culona. ES un insecto volador, que sale por el mes de mayo a aparearse, y los cazadores de esta hormiga, se hace en la boca de los hormigueros, a atraparlas, para venderlas luego, o asarlas en una amplia cacerola. Les quitan las alas y las patas, y les dejan cabeza, tórax y trasero, que es amplio y grasoso, de ahí lo de hormiga culona. Las echan a la sartén, con sal y grasita, y luego a la boca. Plato delicioso. Un abrazo. carlos

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    1. Carlos, tu aportación es importante, así aprendemos, porque no conocía este insecto y de eso se trata, de que lo exponga quien tiene más próximo en su entorno, la perspectiva culturalista de contemplar estos alimentos como buenos.
      Un abrazo y mil gracias.

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