Repite: El mundo está en paz y yo también

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martes, 24 de abril de 2018

MI CUMPLEAÑOS. ¡FESTEJEMOS!





"La vida es incierta.  Coma primero el postre".  
Ernestine Ulmer
   

"La vida es una película que vuelve a empezar cada mañana al despertarnos". 
N. Gilbert



"Una fiesta sin pastel, es sólo una reunión". 
Julia Child


"La vida no se juzga por el tiempo, sino por los momentos especiales que vivimos"
Leonid S. Sukhorukov

El día 14 fue mi cumpleaños y quiero agradecer desde aquí el cariño de las personas que estuvieron a mi lado, y también a las que me han acompañado durante este año.  Era un día especial para mi y lo primero que hice fue desayunar mientras leía el poema de Saramago. Todos los mensajes que me llegan, vienen a decirme que no espere contar los años, pero sí hacer que los años cuenten. 



Comienzo el nuevo día con la fuerza de quien todo lo puede, agradezco de corazón haber nacido y tenido salud en los años vividos, deseo que mi espíritu se sienta invadido por grandes emociones, que pueda llevar amor allá donde vaya, explorando la vida y no perdiendo la conciencia del instante.








Hay que dar lo mejor de nosotros mismos y hay que vivir como si todo fuese un milagro.  



Todos quieren que este día esté lleno de mis buenos recuerdos del ayer, de la alegría del hoy y los sueños del mañana.




"Un amigo es alguien que conoce la canción de tu corazón y puede cantarla cuando a ti ya se te ha olvidado la letra"  

Julio Ramón Ribeyro


Dicen que los obsequios se reciben por algo, entonces recuerdo al respecto, la frase de Ruíz Zafón: "El mérito no es de quien recibe el regalo, los regalos se hacen por el gusto de quien regala".  



Bonita dedicatoria con palomas y flores, son el sello inconfundible de su autora, Ámbar.




Una gota de rocío sobre fondo violeta, es el poema que Julia González me dedica.

Hoy es catorce de Abril
día de tu cumpleaños,
te van pasando los años
de la forma más sutil.
Pero brilla tu perfil
que es luz del amanecer,
y en lo más puro del ser
que es vivir el día a día,
se vislumbra esa alegría
que Dios te otorgó al nacer.





Atiendo una llamada que me dice que hoy es un día recordable, y que me quedan muchos años todavía por celebrar, me lo dicen cuando aseguro que los años no perdonan, no obstante, estoy dispuesta a que el otoño sea una segunda primavera.
  



Nunca he pensado ansiosamente en el futuro ni deseo perder la salud para ganar lo material, me gusta saber a qué puerto me dirijo, y quiero vivir teniendo presente que la finitud puede estar a la vuelta de la esquina, y por eso, tal vez un hoy vale por dos mañanas.  No quiero cometer el error de no llegar hasta el final en todo lo que emprenda, seguiré tomando decisiones con el corazón, no es la única pero sí la mejor manera de acertar.




Un amigo me envía una velita y me dice que sople y pida lo que quiera, que en el soplo va aquello que ha de cumplirse, recuerdo lo que decía Albert Espinosa en uno de sus libros: "el soplo es la respiración del de dentro y tiene la fuerza para mover el universo, sin soplidos no hay deseos y sin deseos no hay felicidad".

Nos acomodamos en una mesa de forja blanca donde asoma la llama encendida dentro de un cuenco rojo, lo que mis ojos ven alrededor es una combinación de un estilo modernista que me resulta romántico.  Acercan la cubitera y el vino blanco, allí esperamos que el chef y su cocina francesa nos sorprenda.  Hemos salido a cenar, y vemos desde el coqueto restaurante acristalado, cómo bajan las aguas del río en su veloz y apabullante discurrir.










Tarjetas de felicitación que son agradables sorpresas llenas de bendiciones, abrazos y cariño especial.






Pongo en marcha la energía lentamente,  y para el almuerzo no faltan las copas, que según una cita famosa, atribuida a Bruce Lee "hay que vaciarlas para que puedan ser llenadas". 



Elijo la vajilla primaveral con los colores del buen tiempo, el mantel bordado en tonos pastel, en una bandeja vintage, presento la tarta Saint Honoré de profitelores y coloco en un jarrón las flores frescas, porque lo dijo Henri Matisse, "siempre hay flores para los que quieren verlas", 





Una vez decorada la mesa, ¡listos para comer!. Con las delicias expuestas, se nos abrió el apetito de inmediato, como se abre una flor. 




"Una flor se abre por su propio gozo".  
Oscar Wilde





"Amigos.  Nadie más.  El resto es selva".  
Jorge Guillén








"Dame seis cuerdas y seré feliz"  
B.B. King



¿Que cuántos años tengo?
-¡Qué importa eso!
¡Tengo la edad que quiero y siento!

La edad en que puedo gritar sin miedo lo que pienso.

Hacer lo que deseo, sin miedo al fracaso o lo desconocido...
Pues tengo la experiencia de los años vividos
y la fuerza de la convicción de mis deseos.

¡Qué importa cuántos años tengo!

¡No quiero pensar en ello!
Pues unos dicen que ya soy viejo
otros "que estoy en el apogeo".
Pero no es la edad que tengo, ni lo que la gente dice,
sino lo que mi corazón siente y mi cerebro dicte.

Tengo los años necesarios para gritar lo que pienso,

para hacer lo que quiero, para reconocer yerros viejos,
rectificar caminos y atesorar éxitos.

Ahora no tienen por qué decir:

¡Estás muy joven, no lo lograrás!...
¡Estás muy viejo, ya no podrás!...
Tengo la edad en que las cosas se miran con más calma,
pero con el interés de seguir creciendo.

Tengo los años en que los sueños,

se empiezan a acariciar con los dedos, 
las ilusiones se convierten en esperanza.


Tengo los años en que el amor,

a veces es una loca llamarada,
ansiosa de consumirse en el fuego de una pasión deseada.
y otras...es un remanso de paz, como el atardecer en la playa..

¿Qué cuántos años tengo?

No necesito marcarlos con un número,
pues mis anhelos alcanzados,
mis triunfos obtenidos,
las lágrimas que por el camino derramé al ver mis ilusiones truncadas....
¡Valen mucho más que eso!
¡Qué importa si cumplo cincuenta, sesenta o más!

Pues lo que importa: ¡es la edad que siento!

Tengo los años que necesito para vivir libre y sin miedos.
Para seguir sin temor por el sendero,
pues llevo conmigo la experiencia adquirida
y la fuerza de mis anhelos.

¿Que cuántos años tengo?

¡Eso!...¿A quién le importa?

Tengo los años necesarios para perder ya el miedo

y hacer lo que quiero y siento!!
Qué importa cuántos años tengo,
o cuántos espero, si con los años que tengo,
¡¡aprendí a querer lo necesario y a tomar, sólo lo bueno!!

JOSÉ SARAMAGO


Mi mesa de cumpleaños

Que todo luzca impecable, con organización, que no falten detalles, y si se tiene alma de cocinillas, hay que preparar algo especial, poner las mesas con mimo, de las que animan a larga conversación y ambiente del bueno.  
Nunca dejemos de valorar el sentir amoroso de cada reunión, en la que hay que relajarse, comer, hacerse fotos, hablar de casi todo, compartir sofá y guitarra, corear canciones y pasarlo bien, se trata de estirar las horas, de que haya brindis y que la risa y el buen humor sean los protagonistas de la fiesta que se celebra.








Me gustan las personas que dejan huellas, hoy pido por todas ellas, no ignoro que llegaron a mi como regalo del cielo,  deseo que tengamos la oportunidad de ser uno con el todo y para todos, con esa ley de buena acción expandiéndose. 
Os doy las gracias humildemente a todos mis compañeros de camino, a esas personas que transitan junto a mí y me acompañan con paz en el aquí y ahora.  Nada más, que ya es mucho.  Gracias infinitas.


domingo, 28 de agosto de 2016

VIAJE SIN RESERVA

Las casas se entrelazan unas con otras, las colinas son suaves y seductoras.  A veces me digo que el pueblo no sería el mismo sin la torre agrietada ni la campana de dudosa estabilidad, tal vez se desprenda cualquier día y caiga sobre algún feligrés, porque seguro es, que quien no pisa la iglesia tiene menos probabilidad de morir a sus puertas por un golpe de este instrumento musical.  Se ríen de mis bromas pero llevo mucho tiempo controlando la campana y las rocas que se desprenden  cuyo peso se mide en toneladas, y que alguna vez con grúas tuvieron que ser retiradas de los campos.


Mi memoria se pasea por las azoteas en las silenciosas tardes de verano, o en las mañanas, cuando camino por los barrancos y vericuetos de pequeño recorrido, hay moras todavía verdes, uvas casi maduras y nudos en las ginestas.


Son las ermitas cerradas y el cauce de un río seco los que me hablan de tiempos pasados, no sé si hay o no cosas que han perdido un ápice de encanto, con la distancia de los años yo diría que tal vez.  De regreso a la ciudad pienso en que siempre puedo volver al pueblo cuando no persiga horizontes  más lejanos.


 Este campo tiene una cualidad que hipnotiza, hace adormecer el cerebro y estallar los sentidos, pero aquí no llegan ni masas de gente ni turistas, sólo de tarde en tarde algún autobús que por extravío viene a dar con nosotros para alabar esta vida que concuerda en equilibrio perfecto.  Aquí no hay más pretensión que la de gozar de los atributos naturales.



Hoy la sequía pregona un verano desértico, el amarillo se ha comido al verde.  En esta tarde deslumbran los destellos del sol, que al mediodía deja de iluminar para derramarse una vez se alza sobre las montañas, hoy se respira un aire puro excepcional.  Miro las casas blancas con cierto sentimentalismo, abro mi libreta para hacer esta crónica costumbrista, veo las chimeneas, algún tejado hundido, alguna fachada mal conservada de contundentes muros de piedra, alguna ventana que parece que nunca haya sido abierta, alguna puerta cerrada a cal y canto, casas abandonadas que miran a la calle sin la lozanía que tuvieron en los mejores años, sólo me dan la mejor vista los encinares circundantes.

Para los niños puede ser la merienda y un chapoteo en la terraza,  para los mayores, el vaso de vino y el plato de olivas, antes de cenar en el patio o en el corral bajo la parra.  Desde aquí podemos verlo todo, las nubes blancas, el cielo malva o la neblina agarrada al monte, el gentío en las calles o la soledad más profunda, según sea la estación.

Algunas de las horas son solamente luz a raudales, se divisan olivos, almendros, huertas, viñedos. El pueblo se resume en cuatro calles, es tan pequeño que cuando el sonido de un coche en la calle o de un tractor en un campo cercano rompe la quietud, uno sabe desde su casa a quien pertenece, lo mismo que cuando se escucha hablar a dos vecinos en la calle, todos ellos parientes más o menos lejanos o cercanos.


Todo adquiere auténtico valor, las aves, el cielo azul celeste, las paredes de cal y las macetas de los balcones, una tapia añosa protege allá a lo lejos el camposanto donde moran para siempre, mi tío-abuelo Julián, mi bisabuelo Lucas, mi tía Guillerma..... casi todos mis antepasados.


 y aún quedan viejos pero hoy en día ya no quedan rostros ennegrecidos ni pieles cicatrizadas por las adversidades de la vida rural y hasta muy pocas mujeres de mandil a la cintura, excepto mi madre y yo cuando nos metemos en faena.



El sol, el monte y la paz son importantes para la gente que sabe disfrutar de esta inusual sensación de comodidad, cuando sacamos las sillas a la calle para gozar de la benefactora hora en la que el sol se oculta y la temperatura baja.  Aquí están las casas que necesitan un cuidado constante, como dice mi padre, un operario de mantenimiento, cada una tiene su propia historia, el tronco común, las raíces, siempre he dicho que me gustan las austeras fachadas sin adornos, las que no anuncian en absoluto lo que albergan en su interior y hasta creo que en este lugar se podría dormir tres días seguidos sin despertar, es la filosofía de vida adaptada a nuestras preferencias, para unos las charlas cadenciosas en el bar, para otros el rezo ante el retablo, me niego a los asuntos personales que no me incumben, nada de pasado, nada de nombres propios, nada de vigilancia, de alegrarse en la desgracia ajena, de tendencia al cotilleo, de mala intención, de hablar de los ausentes, de controlar, de intolerancia, de falta de independencia, nada de hábitos insanos.  Lo que me gusta es la charla en casa de Consuelo, las ciruelas que me regala Teresa, el saludo que me da cada mañana mi vecino Antonio, cuando me dice con una sonrisa: "buenos días maña", el paseo hasta la Fuente del Tío Acacio, mi bicicleta cuesta arriba .....Todos los pueblos tienen su encanto, su milagro y su extrañeza, aquí el deje en el habla tiene toda su sobriedad aragonesa, de la que yo no me escapo.


Hay horas en las que todo tranquiliza si no fuera porque los pájaros dan cierto toque musical planeando y cantando, ¡qué afortunados somos de veranear aquí!. Mires donde mires, siempre sabrás que aquí hubo y hay caza desde los ancestros.  Hace calor, huele a cabras y anochece.  Hace fresco, huele a vino y las golondrinas llenan de alegría mis primeras horas vespertinas. Mi casa libera profundas sensaciones y en la noche oigo el ganado disperso en la ladera, sin camino ni senda, sin veredas, monte abajo y cuando todo se decide a recibirnos nos postramos ante la belleza de una panorámica sencilla y acogedora, esperando que a la mañana, el sonido de los hombres del campo se propague con su mula mecánica tanto como el ladrido lejano de los perros.


El sosiego es la evidencia, la sensación de todos, la emoción  que contiene el perfil de mi hogar, la que evoca la vida y los últimos días de los míos, la existencia revelada, pero las cosas han cambiado mucho en años, basta imaginar que la vida era dura por entonces, con un aura genuina, pero hoy perdura el mismo laberinto de calles, el hierro negro de balcones y ventanas, cortinas con nostalgia de ayer, charla entre extraños y conocidos, antigüedad, aislamiento, hasta dan ganas de hacerle preguntas a Dios, todo invita a mirar a ese plano superior tan cerca del cielo.  Mi oído sigue el rumor amable de las voces de puertas para adentro, alimento y sabor de la deliciosa lentitud de mi tiempo en familia, cuando el bullicio de la plaza en el domingo es el presagio de despedida y con la llegada de septiembre, el punto final de las vacaciones de verano.


Nota:  Me llevará tiempo preparar la siguiente entrada pues acabo de regresar de un viaje por Transilvania, Bucovina y el Delta del Danubio, en la zona más próxima al Mar Negro. Espero hacerla con todo detalle para que podáis disfrutarla lo mismo que yo. De momento vaya este viaje sin reserva que me permitió descansar antes de emprender el periplo de unas cuantas horas que nos separan a Zaragoza de Bucarest.  Bienvenidos seáis todos.

domingo, 8 de mayo de 2016

MI CUMPLEAÑOS


Hasta hoy no había podido publicar. 
 Hace un mes cumplí años y son bastantes los que me faltan  para cambiar de década, como decía una conocida periodista, miro el carnet y me miro al espejo y algo no cuadra.

Una amiga muy querida, me envía la noche anterior varios vídeos con fotografías acompañadas de excelente música, hace unos montajes preciosos y especiales, con una delicadeza que conmueve, admiro su dedicación a una tarea creativa con la finalidad de agradarme y darme una sorpresa, son fotografías inspiradas en obras famosas de los impresionistas que ella sabe que me gustan, música del compositor francés Gérard Jouannest, textos de Alejandro Jodorowsky y un poema de Lorca en la voz de María Dolores Pradera, todo ello lo une a un mensaje que dice:  “Las vísperas son más importantes que el corazón de la fiesta".  FELICIDADES CORAZÓN.

El despertar me da la bienvenida a un nuevo día y me preparo a vivirlo lo mejor posible.  Me envuelve el buen ánimo y una especie de euforia

Tras el descanso sereno me levanto a las siete, la radio anuncia que "hoy tenemos una bonita mañana en Zaragoza", y al abrir la ventana disfruto de una respiración plena; alguien me escribe unas palabras:  “Que seas muy feliz.  Me debes un desayuno, con tostada de pan y aceite, café con leche y zumo de naranja”. El siguiente mensaje me pide permiso: "Déjame interrumpir lo que estás haciendo para darte un abrazo así de grande".  Un amigo me canta el cumpleaños feliz y me desea "un día estupendo lleno de gratas sorpresas y muchos años dichosos por venir", y así se van sucediendo otros: "Mi querida Loli, que hoy y siempre consigas lo que más deseas", "Que este día esté lleno de pequeñas alegrías y este año lleno de inmensa felicidad".  El último mensaje llega con explosiones de millones de estrellas, como si se diera la bienvenida al año nuevo y  me hace sonreír tan divertida exageración cuando leo:  "El mundo entero celebra tu cumpleaños ..."


Cerrar los ojos unos minutos y mirar algo que me relaje, como esta pintura en seda, me despierta sentimientos y me aporta bienestar.  Va a ser verdad que nada hay en la mente que no haya estado antes en los sentidos.

Otra amiga me hace este precioso poema, como cada año. Nunca podré agradecer lo bastante ese detalle tan primoroso y el tiempo invertido en su creación.

A LOLI

Con encanto pastoril
la lluvia mimó las flores,
para ofrecer sus primores
sus bellezas, su perfil
a este catorce de Abril
cuando Loli cumple años
y el perfume es travesaño
de cariño y voluntad
¡Yo brindo por tu Amistad
y un muy feliz cumpleaños!

El olfato tiene para mi un gran poder evocador, el olor de una tarjeta o de un perfume me despierta emociones ligadas a los recuerdos
La temperatura no siempre es tan buena por esta fecha, hoy alcanzaremos 27º, unas ganas irresistibles de cantar me invaden nada más levantarme y con ellas doy rienda suelta a mi voz, canto en el baño, estreno albornoz de tirantes y elijo vestido azul, el color de la simpatía, del mar y el cielo, de lo divino y lo eterno.

El agua de la ducha me reconforta


Sobre mi mesilla descansa un jarrón con diez tulipanes  de color naranja que ayer por la tarde me llegaron junto con un zapato de chocolate, el regalo viene de quien sabe que toda la vida he tenido debilidad por la pastelería hecha arte.

zapato de chocolate. 

Ayer dejé preparado el menaje y una bonita taza, que diera un aire cálido a mi bandeja de desayuno.  El día en que se cumplen años, es el día en que se reconquista la infancia.
Comienzo el desayuno con zumo natural de remolacha, pepino y manzana.  Ha aparecido ahora en EEUU lo que llaman el juicing, que no dejan de ser jugos de frutas y verduras, con la promesa de que rejuvenecen, mejor calificarlos simplemente de saludables.



 En la cocina recupero la sencillez, el sabor auténtico e intenso


Voy abriendo regalos. Me gusta todo.







Sé que no fui bendecida con maravillosos talentos pero fui dotada de la escucha, y cuando escucho lo hago con alta percepción, sólo entonces sé lo que es verdadero o falso.

Muy temprano, mi atención se centra en el gorjeo de los pájaros que acuden a mi balcón, parecen hambrientos reclamando unas migas de pan, su canto me compensa como si escuchara un arpa con la más bella melodía, porque el sentido del oído es mucho más que percibir un sonido, es el que me permite conectar conmigo misma.





No soy sabia, y probablemente, alguna vez no habré sido ni justa ni correcta, pero no pido a la vida grandes cosas, mi casa tiene todas las puertas abiertas, y hasta me parece que hoy se duplica la luz. 

 Me rocío con las gotas de un perfume, y al estrenar bolígrafo escribo mi nombre y la fecha en una libreta, ahora que se habla y se plantea el fin de la escritura a mano.









Mientras riego las plantas del alféizar de mi ventana me doy cuenta de que nada está planeado, por sí solas crecen grandes y hermosas y de vez en cuando les cambio el tiesto, para que puedan desarrollarse, bien sabemos que igualmente, según cada hombre cultiva su germen  de vida, madurará en él y le dará frutos, así dice el discurso sobre la dignidad del hombre.  






Desde el móvil firmo una petición de las muchas campañas en las que colaboro con change.org para que no se me olvide.  Salgo de casa a caminar durante media hora y poder contemplar en mi trayecto, lo mejor que el mundo contiene,  hoy quiero habitar el cuerpo con plena consciencia, dejarme mecer por las sensaciones y aprovechar el oxígeno de la mañana.  Al pasar por el Canal, me detengo en el puente para ver a dos ocas comiendo hojas de lechuga, el fulgor de las aguas se refleja en el espejo de mis gafas, los cerezos japoneses van alfombrando el suelo y poblando las ramas con sus flores rosadas, la poca lluvia que ha caído se ha unido con el sol para  hacer desplegar un arco iris nítido superpuesto a otro menos intenso, que lucen espectaculares sobre la cúpula del templo castrense de San Fernando.  Sin detener la marcha paso por  una librería y el título de un libro me hace retroceder: “Los placeres ocultos de la vida", su autor es Theodore Zeldin, una de las grandes mentes de nuestro tiempo, así que le digo desde el escaparate: ¡volveré a por ti!

En el trabajo habrá que celebrarlo con unos aljamacicos, pastelillos mudéjares muy típicos de esta tierra, los cuales nos recuerdan la confluencia de culturas y religiones en Aragón, y por su forma, una estrella de ocho puntas, nos muestran un arte estético que reflejó la forma de entender la convivencia.  Sus ingredientes: almendra, aceite de oliva, canela, avellana y alberges (albaricoques), que nos recuerdan los sabores y saberes que aportaron las razas y culturas que por aquí pasaron.




Arriba, mi libro nuevo de crochet.  Estoy disfrutando mucho tejiendo una colcha.
Abajo, los trabajos de mis compañeros más aventajados



Sigo caminando y miro la sombra de mi cuerpo y mi paso garboso proyectados en el suelo, una bandada de palomas se posan sobre el recién sembrado césped para picotear las semillas, más adelante, contemplo por un momento a un grupo de diez jóvenes, que formando dos equipos, juegan en el patio del colegio a hockey sobre patines, como todos los jueves.
Esto viene a demostrar que siempre que queramos podemos abrir los sentidos a una fuerza que traspase nuestro ser entero, es la energía invisible a la que podemos abrirnos.
Llego al trabajo con un cuarto de hora de margen, el necesario para vestirme con el uniforme, conecto el hilo musical y suena al piano "la chica de Ipanema", al encender el ordenador del gabinete un mensaje me dice:  “Life is good”, sí,  la vida es buena y entonces pienso, también es un misterio, cuanto más la conoces más bonita te parece.





BALADA DEL VIEJO REBELDE.  
(hago mío este poema, con permiso del autor - de los poemas robados al agua- de Pako Aristi)

Yo soy fuerte porque
nunca he tenido reparos
para mostrar mi debilidad

Soy valiente porque 
no he tenido miedo
de reconocer mi cobardía

Supe lo que era la felicidad
porque jamás me resistí
a aceptar la desdicha

No cerré mis ideas 
a la crítica
porque ésta las enriquece

Nunca defendí el prestigio social,
no quise ningún disfraz
que oscureciera la luz




He luchado por la justicia
usando la fuerza contra el poderoso,
la ternura con el débil.

He sido soñadora,
porque nací demasiado mayor
para ser realista.

llegué a conocer el sentido del mundo
cuando supe olvidarme
de mi propio ego

Me he hallado a mi misma
porque supe estar allí
donde alumbraban los rayos de la plenitud


Me he mostrado desnuda
porque no quise
ocultar mis sentimientos.

He estado en paz conmigo misma
sin necesidad 
de dominar a nadie.

Nada me ha vencido,
ni el temor a la muerte,
pues siempre estuve lista para marchar.

Mi testamento estaba escrito:
La promesa de que sin nada se irá
aquel que sin nada nació.




Preparo para la ocasión unos merengues de limón


Y un flan casero tradicional


Sentados a la mesa la servilleta de papel nos deja su mensaje:




Es la hora del brindis con la magia del cristal.  Alzo mi copa y me dirijo a la juventud:

- A vosotros los jóvenes, que os sentís libres, capaces de divertiros, con la energía recorriendo el cuerpo y el entusiasmo por los nuevos retos,  ahora que vuestra vida está llena de inocencia y vitalidad podéis consideraros afortunados.  Aprovechad el tiempo y no olvidéis estos versos de "El club de los poetas muertos"

"Toma las rosas mientras puedas;
veloz el tiempo vuela,
la misma flor que hoy admiras
mañana estará muerta".  


                                              


Aprovecho la oportunidad para agradecer todo el afecto recibido estos días.
 Mil gracias por esta rosa, tu amistad y cariño, venidos de tan lejos.  Para ti y para todos ¡¡salud!!