Repite: El mundo está en paz y yo también.

domingo, 18 de diciembre de 2016

INSTANTES NAVIDEÑOS




Corona de Adviento hecha de ramas perennes, piñas y frutos, símbolo en el norte de Europa mucho antes de la llegada del cristianismo, es un sencillo elemento de recibimiento, una composición natural, su significado, ni principio ni fin.
Comenzamos tejiendo la Navidad.  El primer paso es decorar la casa para darle el ambiente propio de estas fiestas de Diciembre, cuando los bastones son apoyo, las manzanas, abundancia, las estrellas son guía y los ángeles, mensaje.

Apoyo al Niño sobre este mullido cojín, un bebé entre los últimos.  Siempre hubo quien pareciendo pequeño, es grande.

Ahora recito un poema.

Vengo, vengo de Galicia,
la tierra mejor de España
y al Niño Jesús le traigo,
una cesta de castañas.

Vengo de la Extremadura,
de la Extremadura vengo,
y al Niño Jesús le traigo
cuatro quesos y un cordero.





Yo soy un pobre mañico
que he venido desde Borja,
y al Niño Jesús le traigo,
cinco panes en la alforja.








Yo soy un pobre gitano
y vengo del Albaicín,
y al Niño Jesús le traigo
un gallo "quiquiriquí".

Desde Cataluña vengo,
caminando muy deprisa,
y al Niño Jesús le traigo
telas para una camisa.




Yo vengo de la montaña,
yo vengo de Santander,
traigo un cántaro de leche,
por si el Niño tiene sed.

Entre tantas y generosas ofrendas Nicanor Parra escribiría con  total escasez

...Lo malo Doña María
que está la olla vacía
y yo no le traigo nada,
ni túnica ni brillantes,
un año que estoy cesante.
Mientras encuentro trabajo,
tome esta cabeza de ajos.   
                                       


Este año he colocado un paño de gran tamaño en mi ventana, es una balconera mural de vivos colores que anuncia un nacimiento, la llegada al mundo de uno más en la familia, una familia tan humana como infinitamente pobre, de otra cultura y latitud, y llega en una Navidad vivida repetidamente por todos aquellos que somos parte de una misma familia espiritual, pero falta que cumplir una misión importante en el mundo, la construcción efectiva y real de la paz y el acercamiento de los hombres, por eso digo: Descienda tu paz sobre nosotros, arranca del corazón de todos los hombres el sentimiento de la soledad, y ven, nuestra casa te espera.

   



No podía faltar un postre de excepción, la tarta Shajar cuya palabra significa recompensa.   Estamos aquí para aprender, para vivir, y para saber sobrepasar el dolor de nuestros momentos más tristes.




Hoy para escuchar música elijo al cuarteto Il Divo, con villancicos a ritmo de ópera, pero son muchas las canciones que me gusta escuchar una y otra vez en Navidad, por ejemplo a Camarón de la Isla y su villancico "La Virgen de la sopa",  "Los campanilleros" de la Niña de la Puebla", "No lloréis mis ojos", de un poema de Lope de Vega y a Mercedes Sosa con "La Peregrinación".



 Ubico en un rincón el nacimiento y al mirarlo, la infancia me parece más dulce, confiamos en la madre, toda nuestra vida se encierra en su mirada y esa mirada es nuestra sonrisa.  Al mirar a esta familia cabe dar las gracias a todas las madres, por ese espíritu de servicio, que tanto ha dado sentido a sus vidas y a todos los padres, por la felicidad de estar siempre ocupados.  Hoy he recordado cómo la mía me enseñaba a hacer las estrellas navideñas de cinco puntas, las recortábamos en papel plateado, porque todo brillo es sinónimo de luz.



Por último coloco mi árbol con  pájaros en las ramas, bolas en el techo, corazones en las ventanas, y queda todo tan bonito, que casi nos olvidamos del frío de la noche y de la niebla de esta ciudad amada, y por si fuera poco, una rosa nunca falla y hace frente a la metáfora del frío y la niebla del mundo.



Entre coros cantando, arreglos, ornamentos y mil cosas bellas, como dice una amiga mía, días de pan y fiesta para el pueblo.  Sabemos que la Navidad no es un momento, ni una estación, sino un estado de la mente, si no la llevas dentro no la puedes vivir sino como un día cualquiera.
Por eso nos felicitamos, para que la dicha nos abrace fuertemente a todos y porque todavía hay Navidad.  De nosotros depende saborear este momento especial que la vida nos sirve en bandeja cada año, cuando los lazos unen y las campanas son alegrías.


Jardín botánico de Zaragoza, en la mañana de Navidad