Repite: El mundo está en paz y yo también.

domingo, 19 de abril de 2009

FIESTA DE LA SOLIDARIDAD. UN DÍA PARA LA ESPERANZA.


Organizado como todos los años por Intermón Oxfam, este año el día de hoy se dedica a los derechos de las mujeres en medio de la situaciones de crisis humanitarias con una reunión multitudinaria de 11:00 de la mañana a 20:00 tarde en la Plaza del Pilar de Zaragoza. Ha sido una mañana espléndida, soleada, repleta de actuaciones, donde las familias han podido comprar una camiseta para ayudar a los proyectos o tomar un aperitivo en el comercio justo.
Los niños y sus padres se han acercado para ver y participar de una divertida jornada de domingo, con un evento que lleva celebrándose quince años.


En esta foto podemos ver a la nadadora aragonesa Teresa Perales leyendo el manifiesto. Teresa forma parte del Consejo de Deportistas del Comité Paralímpico Internacional, después de haber sido la más votada de los 14 candidatos. Ella logró cinco medallas en los Juegos Paralímpicos de Pekín 2008.

Intermón es una ONG de Desarrollo que trabaja en Acción Humanitaria en los momentos de crisis: proporcionando seguridad y refugio, garantizando un techo, suministrando agua potable, trabajando programas de seguridad alimentaria, garantizando la salud básica y mejorando las expectativas de futuro de la población. Las mujeres junto con los niños, son las grandes víctimas humanitarias en la actualidad.
Este año han traído a la fiesta la difícil situación de los campos de refugiados sudaneses en el Chad. Se ha querido demostrar a través del juego, la manera de llegar a entender tanto niños como adultos, las situaciones de las víctimas de esta crisis.
Allí me he encontrado con el espectáculo de un grupo afincado en Zaragoza que se llama “Raíces andinas”, me han emocionado mucho sus bailes, la participación de la gente, ver las máscaras de la “Diablada de Oruro” y como no, yo que de corazón me siento "bolimaña", hoy he pensado en Beatriz, cuando me enseñaba a bailar las “cuecas” con un pañuelo en la mano, recuerdo que bailábamos al mediodía, en el jardín y nos enredábamos entre la ropa tendida al sol.

Sólo le pido a Dios
que el dolor no me sea indiferente,
que la reseca muerte no me encuentre
vacía y sola sin haber hecho lo suficiente.

Sólo le pido a Dios
que lo injusto no me sea indiferente,
que no me abofeteen la otra mejilla
después de que una garra me arañó esta suerte.

Sólo le pido a Dios
que la guerra no me sea indiferente,
es un monstruo grande y pisa fuerte
toda la pobre inocencia de la gente.

Sólo le pido a Dios
que el engaño no me sea indiferente
si un traidor puede más que unos cuantos,
que esos cuantos no le olviden fácilmente.

Sólo le pido a Dios
que el futuro no me sea indiferente,
desahuciado está el que tiene que marchar
a vivir una cultura diferente.
Letra del cantautor argentino Leon Gieco.
Canción como alegato pacifista.

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