ERES LO QUE ESCRIBES

jueves, 15 de enero de 2009

MI PRIMERA CHARLA PARA INMIGRANTES






Una tarde la Directora del Colegio en el cual colaboro como voluntaria, me propuso hacer un programa de higiene bucodental, quería que diera una charla para los padres y en ello me embarqué. Sabíamos de antemano que aunque no acudieran la totalidad al menos si lo hacían la mitad, podríamos sentirnos satisfechas. Algunos no asistieron por motivos laborales. Se trata de cuarenta familias de distintas zonas de la ciudad y los niños son menores de cuatro años.
Preparé todo con un lenguaje sencillo sobre pautas de actuación, familiarización del niño con el cepillo, etc., llevé muestras de lo que es un molar con caries o completamente sano, fotografié alimentos para distinguir los que perjudican a los dientes aunque todos sean necesarios desde el punto de vista nutricional.
Las casas comerciales estuvieron de acuerdo conmigo de que difícilmente podremos crear hábitos en los niños si no comenzamos primero por educar a los padres.
No pretendía abrumarles con excesiva información porque de momento me conformo con que los padres aprendan algo y que los niños conozcan lo que es un cepillo y jueguen con él, por imitación los niños lo copian todo. Por mi parte, sin demasiadas pretensiones sobre técnicas que sin duda aprenderán en otras etapas posteriores de su vida, tampoco es conveniente el uso de ningún producto en menores de 3 años puesto que todavía no controlan la deglución y podrían ingerirlo. Una madre ya había consultado con el médico la dosis adecuada de flúor en gotas y tabletas lo que me pareció una idea estupenda, a los que no saben dónde acudir se les indicó pedir hora con el Pediatra, son ellos quien están evaluando el tipo de alimentación, el agua de la bebida, el peso corporal del niño, etc. En un principio pensé en la utilidad de un muñeco con la boca abierta, la idea me sirvió para que todos los niños uno a uno fueran cepillando los dientes al muñeco y se les permitió que lo hicieran solitos para adquirir mayor responsabilidad, no fue tan difícil, lo intentamos todo, cepillos con figuritas, puzzles, canciones que les enseñan dónde tenemos los dientes, caricaturas, etc., pareciéndome un santo remedio que las pastas tengan buen sabor, lo que hace que la pidan sin que haya que perseguirlos, fue un éxito el muñeco de hermosos dientes y cuando alguno no quería lavarse, yo lo coloreaba en negro para que vieran lo que le ocurre al que no quiere cepillarse, después utilicé los gestos y la expresión facial llevándome la mano a la cara para que supieran lo triste que está el que tiene dolor de muelas, por eso me pareció muy importante usar premios para reconocer el esfuerzo
La reunión la dividimos en tres partes: la carta de invitación que se envió una semana antes para recordar el horario, una clase para niños y otra para adultos. Los padres estuvieron sin sus hijos ya que los niños permanecieron en otra dependencia con algunos profesores para no distraer la atención de los mayores, mientras la Directora y yo organizábamos el espacio, la presentación y el temario. Se pospuso para otra semana la proyección de un vídeo de Colgate de 15 minutos del Dr. Rabbit que gustó mucho, prestando atención a los dibujos animados. La película nos habló de los cepillos viejos, de los azúcares, de cada cuanto tiempo conviene revisar y de cómo echar de la boca a los monstruos bacterias.
Con los padres hubo comentarios en un ambiente agradable y relajado, se interesaron por la mala posición de los dientes, les entregué unas fotocopias de la cronología de erupción en la dentición temporal y permanente y tuve que reconocer el elevado coste de los tratamientos, a veces no accesible a todas las familias. Conseguí pósteres, una pizarra y los diplomas personalizados para entregar a los pequeños por haber sido aplicados así como folletos de la serie educación en las distintas etapas de la vida. Quiero dar mi especial enhorabuena a Colgate que me envió material de su magnífico Programa Escolar concebido para acercar la salud a niños pequeños con una duración aproximada de una hora. Dicho Programa pone mayor énfasis en las edades tempranas porque son mucho más eficaces y porque las enfermedades bucales son más controlables.
Finalicé con la técnica del cepillado y su demostración, entregando como refuerzo domiciliario un calendario para el niño en el que anotará si se cepilla de día (con un sol) o de noche (con una luna) y para la familia elegí los folletos de información para una rápida actuación si algún diente salta fuera de la boca en cualquier accidente propio de la infancia (en los columpios, con la bicicleta, en la piscina, etc.)

Las únicas dificultades que tuvimos fueron las relacionadas con el idioma ya que todos son extranjeros y a excepción de los procedentes de Centroamérica, los había de la Europa del Este, de Países Árabes y de África. Por ese motivo procuraba hablar despacio y repetir conceptos, bromeando si el caso lo requería para crear un clima amistoso.
Un padre me comentó con cierto disgusto y desde aquí quiero exponer mi protesta, que no se hacen sellados de fisuras en todos los Centros de Salud de Zaragoza lo que tanto a ellos como a mí nos parece una medida discriminatoria que impide que se beneficie quien más lo necesita., desconozco el motivo.
Al finalizar salieron del aula con su lote de productos, contentos de haber encontrado respuesta a sus preguntas y dándome abrazos de agradecimiento, yo también quedé muy satisfecha de haber podido hacer algo por personas que tienen bastante desconocimiento de lo importante que es la salud oral.

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