Os dejo esta imagen para un día de perdón.
Foto tomada hace algún tiempo en una de mis excursiones, en ella podemos ver una joya del románico. Las iglesias del Pirineo catalán, en el Valle de Boí, son todas ellas maravillosas. En el año 2000 fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Foto tomada hace algún tiempo en una de mis excursiones, en ella podemos ver una joya del románico. Las iglesias del Pirineo catalán, en el Valle de Boí, son todas ellas maravillosas. En el año 2000 fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Este es el Pantocrátor de San Climent de Tahull.
A la altura de sus hombros están dibujadas las letras griegas Α y Ω, simbolizando el principio y fin de todas las cosas, en la izquierda hay un libro abierto en el que puede leerse:
A la altura de sus hombros están dibujadas las letras griegas Α y Ω, simbolizando el principio y fin de todas las cosas, en la izquierda hay un libro abierto en el que puede leerse:
«Ego sum lux mundi» Yo soy la luz del mundo
Hoy es Viernes Santo y aprovecho para dar las gracias a Pepe Lasala, que andará por Sevilla mirando al cielo para que no descargue agua. Pepe me recomendó este libro de Ramón Cué, le dije que lo leería y de él voy a extraer algunos párrafos muy significativos:
- ¿Por qué ante mis miembros rotos evocas el recuerdo de los que en la guerra del año treinta y seis mutilaron mis imágenes y no se te ocurre recordar a tantos y tantos que ofenden, hieren, explotan, mutilan a sus hermanos los hombres, ahora que no hay guerra?¿Cuál crees que es mayor pecado?: ¿mutilar una imagen de madera que solamente me representa, o mutilar una imagen viva, de carne, en la que palpito.... unos a otros os hacéis daño, os traicionáis, os echáis zancadillas, os perseguís, os odiáis, os crucificáis. ¡hipócritas!, estrecháis las manos del que mutila pero os rasgáis las vestiduras al recordar lo que ocurrió en el pasado.
Lo que quiero es que al verme roto te acuerdes de tantos hermanos tuyos, que conviven contigo, desconocidos y lejanos y que están como yo, aplastados, indigentes, oprimidos, enfermos, mutilados... sin brazos, sin posibilidades, sin medio de trabajo, sin pies, porque les han bloqueado los caminos y no pueden dar un paso adelante por la vida; sin cara, porque les han quitado la honra, el honor.
Los hombres se empeñan en continuar matándose en las locas guerras de esta loca humanidad.
Los hombres se empeñan en continuar matándose en las locas guerras de esta loca humanidad.
Para olvidar durante unas horas la cruz, el hombre cuenta con los hipnóticos que se consumen en cifras aterradoras y que consiguen un sueño mentiroso y artificial. ¡Pobre humanidad: día y noche con su cruz!
Ya el mundo no tiene ojos para descubrir en un inválido ¡en todo sufrimiento!, un nuevo valor que supera y vence todas vuestras cotizaciones de bolsa. Por inválidos los arrinconáis en el invisible plano social, escondidos, para que no molesten, un destierro que ha inventado para ellos la sociedad elegante y refinada que se proclama cristiana. A la dolorosa invalidez física añadimos la moral, aún más dolorosa: ser excluido de vuestros salones.
En mis cicatrices escucharás las quejas de muchos hermanos mal tratados y de los pobres que no pudieron pagar una clínica de más categoría.
Camino del cementerio ya nada es nuestro, nada nos queda de lo que poseímos.
No podemos dar un paso en la vida sin tropezar.
Todo lleva escondido una cruz: la rosa, el pan, un billete de banco, una joya...
Todo lo compramos con sudor: trabajo, salud, fatiga, ambición...
El tiempo se mide con cruces en las esferas de todos los relojes.
Ya el mundo no tiene ojos para descubrir en un inválido ¡en todo sufrimiento!, un nuevo valor que supera y vence todas vuestras cotizaciones de bolsa. Por inválidos los arrinconáis en el invisible plano social, escondidos, para que no molesten, un destierro que ha inventado para ellos la sociedad elegante y refinada que se proclama cristiana. A la dolorosa invalidez física añadimos la moral, aún más dolorosa: ser excluido de vuestros salones.
En mis cicatrices escucharás las quejas de muchos hermanos mal tratados y de los pobres que no pudieron pagar una clínica de más categoría.
Camino del cementerio ya nada es nuestro, nada nos queda de lo que poseímos.
No podemos dar un paso en la vida sin tropezar.
Todo lleva escondido una cruz: la rosa, el pan, un billete de banco, una joya...
Todo lo compramos con sudor: trabajo, salud, fatiga, ambición...
El tiempo se mide con cruces en las esferas de todos los relojes.
Termino con un repaso a la historia del arte que hace el autor a los Cristos de armoniosa belleza.
Con Velázquez, un rostro de rey reposado y sereno. Con Juan de Mesa, el patetismo barroco, con Montañés, olímpica belleza clásica, con Fray Angélico, dulce rostro que contagia ternura, con Leonardo, la infinita tristeza en "La Cena", con el Greco, ruedan las lágrimas temblorosas del Expolio, con Miguel Ángel, terrible en su justicia, con Gregorio Fernández, yacente y acostado en Castilla, con Mantegna cabezas duras y cadavéricas, con Grünewald, tragedia fúnebre y por último, tenso, erguido y expirando en el Cachorro de Ruiz-Gijón y más y más pintores, retratos o esculturas que podrían acoplarse a esa talla sin rostro a la que si observan la portada del libro verán que sólo han dejado la mano izquierda.....
Recordemos que tener mano izquierda significa saber controlar situaciones complicadas, la única vez que la mano izquierda tiene un sentido positivo.

