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martes, 13 de abril de 2010

HOY 16 DE ABRIL. DÍA INTERNACIONAL DE CONCIENCIACIÓN SOBRE EL RUIDO


EL HOMBRE SE ADENTRA EN LA MULTITUD PARA AHOGAR EL CLAMOR DE SU PROPIO SILENCIO. Tagore

EL SILENCIO DEL ENVIDIOSO ESTÁ LLENO DE RUIDOS. Khalil Gibran

LA VIDA ES PURO RUIDO ENTRE DOS SILENCIOS ABISMALES, SILENCIO ANTES DE NACER Y SILENCIO DESPUÉS DE LA MUERTE. Isabel Allende

Sobre este problema más urbano que rural y que afecta al oído hablaremos hoy y en esta ciudad ya que Zaragoza, junto con Madrid y Bilbao cuenta con un plan de Acción contra el Ruido.
Son las carreteras y las grandes avenidas en las que muchas viviendas necesitan aislamiento especial para evitar este agente contaminante que causa molestias a todos los ciudadanos perturbando el descanso, ocasionando malestar, intranquilidad y desasosiego, afectando al rendimiento, a la salud mental y al comportamiento social, por tanto, el ruido no gusta a la mayoría, interfiere en la comunicación, muchas veces supera la legalidad y casi siempre perjudica a la salud de los habitantes del mundo desarrollado.
Afortunadamente vivo en una calle peatonal, alejada del centro y sin tráfico rodado donde nada impide el sueño, claro que me refiero a circunstancias externas quien sabe si a más de uno la mala conciencia no le deja dormir como si fuera un martillo pilón. Algún usuario de prótesis auditivas con sordera causada por haber sobrepasado los límites con las herramientas de su trabajo, diría burlonamente: “ total, para lo que hay que oír por tener orejas”; también se dice que el silencio no lo soporta la persona superficial, sea como sea, el caso es que las personas que no producen ruido pero sí lo sufren lo denominan “ruido ajeno” y ya en la Europa medieval no se permitía cabalgar de noche ni usar carruajes ya que llevaban ruedas de hierro.
Si la OMS recomienda 55 decibelios y la Unión Europea acepta hasta 65, cualquier ruido sobrepasa esa cifra, tal como un secador de cabello, un silbato de policía, sirenas de alarma, compresores, motores sin silenciador, un camión de carga pesada, teléfonos, timbres, despertadores, una moto, tener un aeropuerto cercano, un local de ocio, el llanto de un niño, los gritos, el ladrido de un perro, ciertos deportes, la bocina de un coche o una motosierra.
Se dice que españoles e italianos somos los más ruidosos de toda Europa, tanto adultos como niños elevamos la voz en cualquier conversación como si de fuerte discusión se tratara. Por eso la señal de "silencio" se obliga en cualquier hospital o sala de espera. Nosostros lejos de reconocer este hábito o costumbre acabamos excusándonos diciendo que somos así, cosa del carácter extrovertido, de ser mediterráneos.
Hay personas que ponen el volumen de la televisión alto para sentirse acompañadas, por no hablar de la música, que es para uno mismo no para que la escuchen los vecinos o el compañero de asiento, quien lo hace no lo considera molesto porque el ruido se define como un sonido no deseado.

2 comentarios:

  1. Yo en mi casa tampoco tengo ruidos... no hay coches, pero por desgracia trabajo en Zaragoza todo el día por la calle... y sí, por cualquier parte encuentras que se superan los límites permitidos, pero la solución no es sencilla, me temo.

    Un abrazo.

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  2. Así es, medimos los niveles de ruido pero no hacemos mucha cosa para evitarlos, yo en mi trabajo tengo ruidos que en ocasiones llegan a molestarnos mucho. Siendo una clínica hay cantidad de aparatos todos ellos necesarios, no digo el timbre que suena todo el día y también las llamadas por teléfono, así que cuando funcionan a la vez es el infierno. A esto le sumamos que estamos en el centro de la ciudad, con tráfico constante y en un primer piso, resumiendo, te acostumbras pero de poco sirve tener el domicilio en zona tranquila si realmente duermo en casa pero vivo todo el día en el trabajo, supongo que me sucede lo que a muchos. Gracias Emilio por escribir en todas mis entradas.

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