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lunes, 8 de septiembre de 2014

LAS ROMERÍAS

Solfean los ciegos
sus cuentos labriegos,
y tras la oración
de Santa Lucía,
va la picardía
en el guitarrón.

Vuelvo en esta ocasión con algunas de mis fotografías del verano, todas llevan la letra de la canción de Víctor Manuel, titulada "La romería".  Las estrofas en color naranja son fragmentos de un poema de Valle Inclán.

Aquí os dejo algunas imágenes realizadas en varias localidades zaragozanas el 15 de Agosto, festividad de carácter religioso, una de las más importantes en toda España, se celebra la Asunción de la Virgen y es un día que suele coincidir con las vacaciones de la mayoría o con un puente generoso, son fechas en que los pueblos se llenan de gente.  Durante ese mes se celebran romerías, procesiones, ofrendas florales, se adornan las calles, se danza, se canta, se come al aire libre y se veneran los santos patronos de muchas localidades. En perfecta armonía hay grupos de todas las edades, y niños jugando en la plaza.  Son escenas cotidianas que nos transportan a una España rural que adaptándose a los cambios, nunca desaparecerá.


¡Por dorados cerros,
dorados becerros,
pastoril tropel!
¡Número y cantares
de los griegos lares
promueve un rabel!
Una amapola solitaria mecida por el viento
En mis paseos, la naturaleza me invitaba a la observación de animales, riachuelos, flores, plantas y frutos.


Le llamamos bizcota, pero este arbusto también recibe en Aragón el nombre de majuelo.  Es parecido al espino y su fruto, también es muy similar por su forma y color rojo a los escaramujos.

El día transcurre entre música popular, verbenas y buen humor uniéndose a la historia, la tierra y la devoción.

Rumor de madreñas,
risas halagüeñas,
tropel pastoril!
¡Las sayas villanas
con verdes y granas
son rosas de abril!

Hay una madre cautelosa que acecha, mientras se oye el maullido de tan bellas criaturas, estamos ante un sencillo escenario, sus ojillos me miran con curiosidad.  Mis exclamaciones ante esta estampa tan natural como tierna, rompe el silencio de un paseo, es un instante que merece una pausa, tan pronto me aproximo al tejado, siento una emoción que prescinde de palabras.



El pan bendito


Enlazan sus trinos
sobre los caminos
mirlo y ruiseñor,
y con canto y vuelo
el cristal del cielo
palpita de amor.

La receta del pan bendito es la de un bizcocho con harina, aceite, huevo, azúcar y cáscara de limón rallada.  Después de la misa se reparte el pan bendito entre los romeros, se ofrece a todo aquel que lo desee en primorosas cestitas de mimbre, adornadas con lazos y encajes.

Remotas campanas,
gaitas aldeanas, saludan al sol.
¡Qué majo el gaitero
sopla en el puntero
y templa en el fol!

Más tarde llegará la hora de comer.  Colocaremos  la parrilla sobre unos sarmientos.  Hasta los vegetarianos dirían que esta carne a la brasa sabe a gloria.
Hay risas, gritos, alegría y conversación entre familias y vecinos.  Algo tan antiguo se convierte en tradición renovada y actual.  Los ancianos hablan de otros tiempos, es el recuerdo arañado por la memoria de los viejos en este día de saludos, encuentros y relaciones, donde no falta el bullicio hasta altas horas de la noche y las ganas de divertirse.



Por albos oteros
cantan los cabreros
envueltos en luz,
y en los hondos prados
juvencos dorados
alzan el testuz.

Los visitantes se reúnen para subir a la Virgen hasta la ermita, cargan con las andas y allí es devuelta después de haberla bajado hasta la iglesia.  En el camino le acompaña el estandarte del pueblo.

¡Risas moceriles
de los atropiles
que van a segar!
¡Eras amarillas!
¡Voces de las trillas!
¡Todo es a cantar!

Hay unanimidad, tanto los residentes fijos como los que llegan con asiduidad, todos desean repetir al año que viene.  Se percibe un interés común por mantener estas joyas antiguas de tanta riqueza artística, para protegerlas y mostrarlas con verdadera ilusión por parte de los lugareños.

Gracias por seguir ahí.